Diferencias entre una casa pasiva y una casa Passivhaus

 

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La semana pasada había unas conferencias en Barcelona sobre proyectos de vivienda, una de las ponentes presentó un proyecto de 100 viviendas para gente mayor en la ciudad, que había realizado hace 10 años. Lo primero que explicó la arquitecta es que si hubiera llevado a cabo este proyecto ahora el discurso hubiera sido completamente diferente, los primeros argumentos de proyecto hubieran sido la eficiencia, el consumo nulo, la selección de materiales de proximidad y el ahorro de recursos.

¿Cómo podemos haber cambiado tanto de mentalidad -y para bien- en tan pocos años? Las alarmas climáticas han saltado y parece que la idea de que las cosas se han hecho muy mal y de que todos tenemos que cambiar nuestra forma de comer, vestir, viajar, construir y vivir para hacerla más respetuosa con el planeta en el que vivimos empieza a calar en todos nosotros.

Para nosotros cambió hace muchos años, cuando cambiamos la forma en la que hacemos nuestro trabajo, la forma de construir casas, nos dimos cuenta que el lugar y la forma en la que vivimos tiene una relación directa con la huella ecológica de una familia y es que las emisiones de CO2 de la energía consumida por el funcionamiento de nuestras viviendas representan el 60% del total de emisiones de CO2 del planeta.

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Esto se debía mejorar, por un lado, haciendo casas de consumo nulo o casas pasivas, y por otro, haciendo una selección de materiales y sistemas constructivos en armonía con el entorno, naturales y de proximidad.

Así nació Slow Home, un estudio de arquitectura especializado en construcción de casas pasivas y sanas.

Y por suerte hoy en día ya no somos los únicos y como en el resto de ámbitos el mensaje de hacer las cosas bien ha calado y han aparecido muchos arquitectos y empresas de construcción que ya solo ofrecen casas pasivas porque es lo que demanda el mercado.

Y como todo, en el momento en que hay mucha competencia y opciones, aparecen organismos que tratan de dar fiabilidad y garantías a aquellas empresas que hacen bien las cosas. Esto es lo que ha pasado con el sello Passivhaus, una certificación de origen alemán que trata de verificar según estrictos estándares de construcción que una casa funciona de forma pasiva y no consume energía.

Hoy os hablamos de la diferencia entre una casa pasiva y el estándar casa pasiva Passivhaus, dos conceptos distintos pero complementarios, ya que una casa pasiva puede ser certificada Passivhaus.

Empecemos definiendo a fondo cada concepto.

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¿Qué es una casa pasiva?

El concepto de casa pasiva hace referencia a un determinado tipo de diseño, en el que se resumen una serie de estrategias bioclimáticas, que son aquellas que pretenden evitar el consumo de energía activa.

En otras palabras, una casa pasiva es aquella que debido y gracias a su diseño nos ayuda a mantener unas condiciones interiores de confort – a nivel de temperatura, humedad… Y es que todas estas condiciones ambientales tienen más importancia de la que creemos a nivel de salud, tanto la nuestra como la de nuestro planeta.

Cuando hablamos de energía activa, hacemos referencia a los servicios que se sirven de energía para funcionar, ya sea renovable o no (electricidad, gas…). Gran parte de esta energía la consumen la calefacción y el aire acondicionado con el objetivo de generar unos niveles de confort térmico.

Habitualmente se dice que, en una casa pasiva, entre el 80 y el 90% de su funcionamiento parte de una buena estrategia de diseño bioclimático. El 10% restante corresponde al mínimo aporte de calefacción que debemos aportar a una casa en días de frío extremo y ausencia de sol en pleno invierno, algo que por suerte, en nuestro privilegiado clima mediterráneo pasa tan solo pocas semanas al año.

Estrategias arquitectónicas y climáticas que desarrollaremos más adelante en el artículo, como es el control de las aperturas, es decir orientar las ventanas a sur; disponer de muros captadores de calor para sustituir la calefacción; conceptos como la inercia térmica, la ventilación, etc., nos permiten alcanzar el objetivo de vivir en una casa desconectada de la red o incluso tener un hogar de consumo nulo, es decir que solo se sirve de estrategias pasivas para generar condiciones de habitabilidad.

Casita Campo

¿Qué es una casa Passivhaus?

Cuando hablamos de una casa pasiva Passivhaus estamos haciendo referencia a una certificación alemana creada en el año 1988, que pretende acreditar si un edificio cumple los niveles técnicos para ser considerada una casa pasiva.

Así pues, el sello Passivhaus establece un consumo casi nulo de los edificios y fomenta la construcción de edificios energéticamente eficientes y económicamente asequibles desde hace poco más de 20 años. Se trata de un concepto de construcción extendido a nivel internacional que ha sido aplicado en más de 25.000 edificios.

Una de las exigencias más relevantes de los 5 puntos que desarrollaremos más adelante en el artículo, establece un consumo menor a 15 kWh por metro cuadrado por año en calefacción.

Para familiarizarnos con estos valores energéticos, podríamos decir que se trata de una casa que gasta menos energía que un electrodoméstico menor como sería un secador de pelo.

Tanto Alemania como los países nórdicos han sido pioneros en este sector. Recientemente, ha aparecido la certificación Passivhaus plus, una extensión de este sello que se otorga a casas que generan más energía de la que consumen.

Diferencias entre una casa pasiva y una casa pasiva Passivhaus

A raíz de estas dos descripciones y respondiendo a la pregunta que nos hacíamos al inicio del artículo – ¿cuáles son las diferencias entre una casa pasiva y una casa pasiva Passivhaus? -, vemos que hablamos de dos conceptos complementarios pese a tratarse de conceptos de naturaleza distinta.

De esta forma, una casa pasiva puede funcionar de forma pasiva sin estar certificada, del mismo modo que puede concebirse como pasiva y utilizar gran parte de las estrategias pasivas sin alcanzar las condiciones establecidas por el sello Passivhaus.

En el despacho Slow Home, realizamos muchas casas que cumplen los estándares del sello Passivhaus sin necesidad de certificarlas, puesto que existe la opción de hacerlo más adelante en el tiempo, como desarrollaremos a continuación.

De manera contraria, una casa certificada con este sello siempre entrará dentro de la categoría de casa pasiva, sin excepciones, puesto que el certificado sirve para cuantificar los conceptos básicos del diseño bioclimático.

Debemos entender que existen muchos niveles de casa pasiva, pues al fin y al cabo su eficiencia dependerá del presupuesto del cliente, el clima del lugar y las posibilidades del terreno.

Criterios bioclimáticos en una casa pasiva

Los principios básicos del diseño bioclimático a los que responde una casa pasiva, certificada o no, pueden resumirse en 5: aislamiento, control exhaustivo de los puentes térmicos, elección de carpinterías y vidrios de altas prestaciones, hermeticidad al aire y ventilación mecánica con recuperador de calor.

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1. Aislamiento

Gran parte del consumo energético de una vivienda se concentran en la calefacción en invierno, por lo que un buen aislamiento térmico es un concepto clave para construir una casa pasiva. Básicamente, se utiliza para mantener el calor en el interior de un inmueble, que hemos debido generar previamente de alguna forma, ya sea mediante calefacción o captando radiación solar a través de ventanas.

Sin embargo, no nos interesa mantener en exceso este calor en verano, sino que sea posible disiparlo. Es por eso que el diseño de una casa pasiva debe responder de acuerdo al clima en el que se sitúa nuestro edificio, no se trata de una receta en la que cuanto más mejor.

De este modo, es necesario calcular cuánto aislamiento colocamos, dónde lo colocamos y cuáles son las soluciones constructivas que empleamos para evitar discontinuidades en el envolvente del edificio. Deberemos calcular correctamente el grosor necesario en función de los cambios de temperatura anuales y priorizar la colocación del aislamiento en la cara norte, que es la que goza de menor radiación por lo que resulta más fría durante todo el año.

En nuestro despacho Slow Home, añadimos criterios de sostenibilidad a los materiales que se usan para tal aplicación – más allá de la reducción de consumo energético que implican, evidentemente ecológica. Potenciamos que estos materiales sean naturales, libres de tóxicos y transpirables, pensando también en la salud de los usuarios que van a disfrutar el edificio.

Con el aislamiento adecuado, conseguiremos una mejora considerable en las condiciones de confort, sobre todo en invierno, cuando la diferencia de temperaturas interior y exterior es mayor.

2. Control exhaustivo de los puentes térmicos

Un puente térmico consiste en una vía de escape del calor, normalmente fruto de una discontinuidad en el aislamiento como mencionábamos antes. Siguiendo la misma estrategia, nuestro objetivo es el de almacenar esta temperatura en el interior durante el invierno, por lo que queremos evitar estos puntos descubiertos donde la temperatura fluye conectando interior con exterior.

En España, gozamos de un clima envidiablemente cálido en comparación con los países nórdicos, por lo que en la construcción convencional se permiten muchos errores que resultarían escandalosos para nuestros vecinos del norte. La arquitectura pasiva también debe ser muy estricta en este aspecto, ya que no debemos olvidar que su objetivo primordial es el de minimizar el consumo energético.

Así pues, los lugares de más riesgo son encuentros entre elementos arquitectónicos de naturaleza distinta, como sería el encuentro de la fachada con suelos o cubiertas, ventanas u otros tipos de aberturas con los muros exteriores y balcones que salen al exterior como una continuación del forjado sin aislar.

Se trata de un control que no requiere de inversión material, y consecuentemente económica, sino que evita derrochar dinero poniendo aislamiento térmico en balde. Además, un puente térmico supone un punto frío en una superficie cálida, lo cual genera condensaciones, es decir humedades e incluso moho.

 

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3. Elección de carpinterías y vidrios de altas prestaciones

Cualquier abertura en el envolvente de nuestra casa pasiva supone la posibilidad de captar radiación solar, pero al mismo tiempo un elemento débil en la piel del edificio con riesgo de generar puentes térmicos. Es por eso que en la elección de las características técnicas de nuestras ventanas está la clave para solucionar problemas de pérdida de calor y humedades que comentábamos en el punto anterior.

Dentro de la ventana, distinguimos entre el cristal y la carpintería. El vidrio puede ser doble o incluso triple, con cámaras de aire intermedias que se pueden rellenar además de gases nobles, que mejoran las prestaciones térmicas limitando la transmisión de energía. Recientemente, han aparecido los vidrios de baja emisividad, capaces de atrapar el calor en su interior.

Las carpinterías deben asegurar la estanqueidad gracias a un sistema de rotura de puente térmico. No se trata de encerrarnos en nuestra casa sin capacidad de renovar el aire, sino de asegurar una hermeticidad en caso de cerrar todas las oberturas. Al ser practicables las ventanas, tenemos la posibilidad de abrirlas cuando sea necesario disipar el calor en verano o simplemente ventilar para asegurar la salubridad de nuestro aire interior.

La ventilación y renovación de aire, por su parte, se asegura mediante una renovación forzada que nos permite controlar la temperatura a la que entra el aire fresco en nuestra vivienda.

4. Hermeticidad al aire

En relación al punto anterior, le siguen los puntos sobre hermeticidad y ventilación. Nuevamente, el concepto de hermeticidad persigue el objetivo común de minimizar el intercambio de energía interior-exterior, lo cual no debe contradecirse con los requisitos mínimos de renovación de aire interior. La estanquidad nos permite controlar la temperatura interior de nuestra casa pasiva evitando las filtraciones de aire.

Muchas veces esta idea se explica a partir del concepto ‘casa termo’, que rehúye cualquier intercambio no controlado de aire como sería abrir una ventana y lo deja todo en manos de un sistema de renovación forzada, como explicaremos en el punto siguiente.

5. Ventilación mecánica con recuperador de calor

En una casa pasiva es importante garantizar tanto la ventilación natural, ya sea a través de estrategias como la ventilación cruzada, como la ventilación mecánica. Dentro de esta última, existe la estrategia más eficiente: la ventilación mecánica con recuperador de calor, que consigue recuperar gran parte de la energía que sale hacia fuera a través de la ventilación.

Otra estrategia para asegurar la ventilación y renovación de aire interior de una casa hermética es la de introducir aire a través de un patio cubierto, de una galería tipo invernadero o incluso de un tubo canadiense que se hace circular bajo tierra para incrementar su temperatura de forma natural, es decir sin alterar sus condiciones de humedad y por lo tanto manteniendo un ambiente interior sano.

Criterios de una certificación Passivhaus

Paralelamente a los criterios que hemos expuesto para el diseño bioclimático en general, encontramos que los criterios concretos de la certificación Passivhaus también se resumen en 5 exigencias técnicas. Cinco puntos cuyas metas consisten en el consumo mínimo y la hermeticidad del edificio.

construir-casa-eficiente-121. Demanda de calefacción

El consumo de energía destinado a la calefacción no debe superar los 15 kWh/ m2 al año. Mediante todas las estrategias resumidas en los 5 puntos que acabamos de destacar, podemos ser capaces de minimizar este gasto predominante durante los meses de invierno. La hermeticidad y el aislamiento supondrán dos conceptos claves para conseguir tal objetivo.

2. Demanda de refrigeración

El consumo de energía destinado a la refrigeración no debe superar los 15 kWh/ m2 al año. Durante los meses de verano la estrategia cambia y se vuelve importante tanto la ventilación como las protecciones solares para evitar el sobrecalentamiento del edificio, sobretodo en climas como el nuestro en el que pueden llegar a suponer gastos similares. Sin embargo, los países con climas más fríos destinan más recursos al primer criterio, puesto que prácticamente todo el año resultará importante captar radiación solar.

 

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3.  Demanda de energía primaria

El consumo de energía primaria no debe superar los120 kWh/m2 al año. Este es el punto más distintivo de la certificación Passivhaus, que ellos destacan para diferenciarse de otras certificaciones menos exigentes.

La energía primaria engloba todas las formas de consumo energético, no solo ese destinado a calefacción y refrigeración. Así pues, se trata del único sello que está considerando el gasto en agua caliente y electricidad doméstica, otras formas de confort no exclusivamente térmicas.

Además, esta medida energética la divide entre la ‘usable living area’, algo así como el área habitada, que excluye zonas no calefactadas del cómputo. De este modo, evita la posibilidad de reducir este número contabilizando áreas que no se usan, para que parezca que lo que estamos reduciendo es el gasto energético.

4. Hermeticidad

La renovación del aire interior no debe superar el valor de 0,6 renovaciones por hora a presión igual a 50 Pa. En este punto influyen las consideraciones previas tanto de hermeticidad como de ventilación mecánica con recuperador de calor. Evidentemente, volver a recordar que también existen unos mínimos de renovación para garantizar la salubridad del aire interior de la casa pasiva Passivhaus.

 

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5. Confort térmico

La temperatura interior no debe sobrepasar los 25 ºC más de un 10% de las horas del año. Volvemos a hablar de confort térmico en verano, donde es importante evitar el sobrecalentamiento del edificio fruto del exceso de hermeticidad y la falta de ventilación y filtros solares.

¿Qué implica certificar mi casa pasiva como Passivhaus?

Teniendo en cuenta que existen casas pasivas que cumplen las exigencias del sello pero sin embargo no se certifican, ¿qué implicaciones tiene certificar tu casa pasiva como casa pasiva Passivhaus?

En Slow Home, la experiencia nos lleva a identificar el perfil de cliente que quiere conseguir el sello Passivhaus como personas que piensan en la posibilidad de vender su casa en un futuro. Así pues, este tipo de sello con prestigio internacional facilita acceder a un mercado más amplio de compradores locales e internacionales que buscan viviendas de consumo nulo. De hecho, tenemos clientes que nos dicen que quieren una casa pasiva ya que piensan que si no es pasiva no será posible venderla al cabo de unos años.

Por otro lado, es posible certificar nuestra casa a posteriori siempre que haya sido construido mediante criterios de construcción pasiva.

A nivel técnico, implica una serie requisitos que suponen un sobrecoste en nuestra futura casa pasiva. En primer lugar, debe entrar un técnico diseñador Passivhaus como asesor en el proceso de diseño. Una vez el edificio esté construido, otro técnico certificador Passivhaus debe acudir a realizar el test.

Estos dos técnicos deben ser independientes y el sobrecoste que ello representa muchas veces los clientes deciden destinarlos a mejores prestaciones para su casa y si han escogido bien el arquitecto y éste trabaja con un ingeniero en instalaciones experto en eficiencia que pueda demostrar la demanda energética del edificio con garantías, el sello es un trámite que garantiza que los técnicos que se han escogido han hecho bien su trabajo.

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Casas pasivas y Passivhaus en España

Pese a tratarse de un modelo de certificación de origen alemán, cada vez recibe más reconocimiento en otros países. Es el caso de España, en el que poco a poco va mejorando la situación mediante la implementación de este estándar.

Es el caso del pequeño municipio de Villamediana de Iregua, situado en la Rioja, que en 2013 aprobó un Plan General en el que obligaba al cumplimiento del estándar Passivhaus por parte de todos los edificios dotacionales públicos que se construyan a partir de esta fecha. Se trata del primer municipio con esta iniciativa, esperemos pionera de muchos otros en el futuro.

Una vez analizados en detalle los pros y contras de certificar una casa como casa pasiva Passivhaus, la elección queda en las manos de cada uno. Esperamos que este artículo os haya servido para hacer un repaso de los principios que caracterizan el diseño pasivo y entender que la cuestión no se encuentra tanto en si nuestra está certificada o no, sino en el hecho de perseguir los objetivos de sostenibilidad y salud.

Queremos recordar los beneficios de la arquitectura pasiva tanto para la salud de nuestro planeta como la nuestra y la de los que nos rodean, con ventajas, certifiquemos o no el diseño bioclimático, como la sostenibilidad, la asequibilidad, el confort y la versatilidad.

En Slow Home, estaremos encantados de continuar este asesoramiento y responder a las dudas que tengáis o ver ejemplos concretos de proyectos de casas pasivas en marcha.

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